lunes, 6 de junio de 2011

Episodio 95: Tu palabra favorita

Hola, hablantes de toda índole:

Desde hace ya unas semanas se puede votar en la página www.eldiae.es por nuestra palabra favorita de la lengua castellana a partir de las elegidas por una serie de hispanohablantes célebres, en una iniciativa del Instituto Cervantes que se lleva realizando varios años como parte de la celebración del Día del Español, el 18 de junio.

Creo que podría decir sin temor a equivocarme que a la hora de elegir una única palabra favorita, se pueden seguir dos corrientes: una, probablemente la mayoritaria, es escoger la palabra por su significado, que traiga a la mente cosas buenas, de valores imperecederos, de tiempos y lugares añorados, de sentimientos perdidos o no, de ansias y anhelos para uno mismo y para la humanidad. Así, de momento las primeras en la clasificación son "sueño" (Luis Rojas Marcos), "Querétaro" (Gael García Bernal) y "libertad" (Mario Vargas Llosa). Todos tenemos alguna palabra pegada en el corazón o en la cabeza que pronunciamos casi sin sentir, que casi ni oímos, porque leerla o escucharla no lleva inevitablemente a una imagen, a una sensación que va mucho más allá del lenguaje.

Pero el lenguaje, al fin y al cabo, es un invento humano como tantos otros, aunque para muchos sea un regalo de los dioses sacros o paganos, y con él se puede jugar, se puede crear, se puede inventar, se puede reír... y por eso también hay palabras que nos gustan sólo por cómo suenan, porque son divertidas, graciosas, musicales, porque la sola composición de sus letras es un poema en sí mismo, un trabalenguas, una explosión de sonido o una armonía pictórica de líneas rectas y curvas. "Meliflua", elegida por Shakira, "murciélago", por Boris Izaguirre, o "alborada", por Mª Dolores Pradera,  parecen de este segundo grupo, al margen de que puedan tener un trasfondo personal.

Aunque, como para casi todo, en la lista, formada por 35 palabras, podríamos hallar un tercer grupo. Un microgrupo de palabras tan contundentes y simples que son susceptibles de encerrar toda una historia en sí mismas. "Sí", escogida por Ángel Corella, o "tú", la favorita de Antonio Gamoneda, pertenecen al primer grupo si se entienden como un alarde de apertura, de generosidad, de darse al otro, de pensar en los demás antes que en uno mismo, de corresponder. Y también se pueden entender de manera mucho más, digamos, literaria: su brevedad y concisión hacen que no necesitemos mucho más que esas palabras para comprender. Tampoco faltan los prosaicos, como Don Vicente del Bosque o Alicia Alonso, que han escogido "fútbol" y "bailamos". El lenguaje, como las tarjetas de crédito, es personal e intransferible...

Completan la lista muchas palabras que ya han estado entre las preferidas de los hispanohablantes otras veces: "madre", "gracias", "amor"... Yo, particularmente, y adheriéndome al primer grupo, me quedaría con "tetas", que, por cierto, no está, de manera injusta e incomprensible... ¿y vosotros?
P.D.: si pensáis que yo soy frívolo al acabar así, pensad que Emilio Botín ha elegido "Santander"...lalala...

What's in a word, more than you imagine
What's in a word, more than I can say
Once in a while you can hear such sweet sounds
Chimes of freedom in your head
The Christians. What's in a word.

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